Acta con acuerdo AEAT: requisitos y garantías
Cuándo puede plantearse un acta con acuerdo de la AEAT, qué materias permite concretar, qué garantía exige y qué efectos tiene sobre recursos y sanción.
Cómo comprobar si un autónomo debe adaptar su facturación, qué fecha le corresponde y cómo preparar software, series e incidencias para julio de 2027.
Un autónomo incluido en el RRSIF debe tener operativo su sistema informático de facturación adaptado antes del 1 de julio de 2027. La fecha vigente está en la disposición final cuarta del Real Decreto 1007/2023 consolidado Fuente oficial, después de la modificación introducida por el Real Decreto-ley 15/2025. Las referencias a julio de 2026 que aún circulan corresponden al calendario anterior.
La frase importante es “incluido en el RRSIF”. Ser autónomo no activa automáticamente la obligación para cualquier documento o herramienta. Hay que comprobar si se expiden facturas mediante un sistema informático, si la actividad queda bajo normativa estatal, si el contribuyente está en SII y si existe una exclusión. Solo después tiene sentido elegir programa y modalidad.
La AEAT resume cuatro comprobaciones: que exista un SIF, que el contribuyente no esté en SII, que no tribute por imposición directa bajo normativa foral y que no tenga una resolución vigente de no aplicación. Fuente oficial. En una persona física queda otra pregunta: si el documento procede de una actividad económica a efectos del IRPF.
El calendario de 2027 no permite concluir por sí solo que un autónomo esté obligado; el ámbito depende de cómo factura, dónde tributa y si concurre una exclusión. Un profesional que genera facturas con una aplicación en territorio común suele estar dentro. Una persona que escribe todas sus facturas manualmente, sin SIF, está en otro supuesto. Un contribuyente sujeto a normativa foral debe revisar las reglas de su Hacienda, no trasladar sin más el régimen estatal.
Tampoco resulta útil mezclar actividades económicas con ingresos que no tienen esa naturaleza a efectos fiscales. El caso de un local alquilado por una persona física es ilustrativo: la AEAT distingue el arrendamiento que constituye actividad económica del rendimiento del capital inmobiliario. Esa calificación puede hacer que una factura quede fuera del perímetro del RRSIF aunque el mismo titular use un SIF en otra actividad.
El reglamento no altera las obligaciones sustantivas de facturación: se aplica al sistema utilizado para expedir facturas completas o simplificadas de la actividad. Fuente oficial. Si una operación no debe documentarse con factura conforme al Reglamento de facturación, el RRSIF no convierte por sí mismo un justificante en factura.
La distinción evita dos errores opuestos. El primero consiste en adaptar cualquier ticket interno, recibo o nota de trabajo aunque no sea factura. El segundo es llamar “justificante” a un documento que sí reúne la función de factura simplificada para intentar dejarlo fuera. Hay que revisar el contenido, la obligación de expedición y el uso real.
En actividades con consumidores finales puede existir dispensa general de factura y excepciones. En otras, la factura es habitual por cada servicio. Un autónomo con varias líneas de negocio debe hacer el análisis por tipo de operación, no por el nombre global de su alta censal.
La AEAT señala que la expedición voluntaria de facturas mediante un SIF puede hacer aplicable el RRSIF cuando concurren las demás condiciones. Fuente oficial. La decisión de emitir “por comodidad” no es neutra. Antes de convertir todos los recibos en facturas, confirma qué documento necesita cada venta.
Un SIF no es solo una aplicación vendida como programa de facturación. El reglamento observa funciones: entrada de datos, conservación y procesamiento para expedir facturas. Una hoja de cálculo que calcula, numera y genera la factura puede entrar en la definición. Un procesador de textos usado únicamente para mecanografiar e imprimir, sin conservar ni procesar información de facturación, requiere un análisis distinto.
Haz un inventario doméstico y honesto. Incluye la aplicación principal, plantillas, hojas, caja registradora, tienda online, plataforma de pagos, portal de clientes y software de la asesoría. Anota cuál asigna número y serie, dónde se calcula el impuesto, quién crea el PDF y dónde queda el historial. A veces el supuesto “programa único” depende de cuatro herramientas.
No presupongas que la asesoría expide tus facturas porque las contabiliza. Pregunta qué tareas realiza. Si tú generas la factura y solo envías un fichero contable, el SIF es tuyo. Si la asesoría expide materialmente en tu nombre, documenta delegación, accesos, certificados, entrega de registros y tratamiento de errores.
El móvil también cuenta. Las aplicaciones ligeras que emiten facturas en visitas o ferias deben quedar en el inventario. Una serie paralela utilizada pocas veces sigue siendo un circuito de facturación.
Para escoger modalidad hay que comparar la remisión continuada de VERI*FACTU con la conservación y los controles adicionales de un sistema no verificable. Ambas formas están previstas por el RRSIF. Fuente oficial. El nombre popular de la reforma puede hacer pensar que solo existe la primera, pero no es así.
En modalidad VERI*FACTU, la Orden HAC/1177/2024 regula las respuestas y el envío posterior a una incidencia. Fuente oficial. Si falta conexión, el sistema debe reanudar la remisión cuando sea posible y respetar el orden temporal. Esto exige un procedimiento, aunque el volumen sea pequeño.
La modalidad no verificable conserva localmente los registros y aplica requisitos adicionales, incluida la firma de registros y el registro de eventos en los términos reglamentarios. Fuente oficial. Puede ser razonable en ciertos entornos, pero no equivale a seguir con cualquier programa antiguo sin enviar datos. Pide al proveedor una explicación de las cargas y no una tabla comercial simplificada.
Para un profesional sin equipo técnico, VERI*FACTU puede reducir parte de la carga de conservación operativa, siempre que la aplicación gestione bien incidencias. Para alguien que trabaja con conectividad muy inestable, el manejo de colas y reintentos pesa más. No hay una respuesta universal. Compara soporte, exportación de datos, coste, dependencia del proveedor y facilidad de conciliar.
La preparación comienza separando actividades y tipos de documento, identificando qué herramienta expide cada factura y probando el circuito completo antes de activarlo. No migres una plantilla confusa tal cual. Antes, limpia datos de clientes, series obsoletas, tipos de IVA y conceptos frecuentes.
Conviene decidir la fecha de corte y cómo termina la última serie del sistema anterior. El cambio de programa no autoriza a reescribir facturas expedidas. Conserva los originales y su información. Si abres una nueva serie por razón organizativa, documenta la decisión y asegúrate de que cumple el Reglamento de facturación.
Importa solo los datos necesarios y verifica una muestra. Clientes con NIF extranjero, direcciones largas, exenciones o retenciones suelen revelar problemas antes que un cliente nacional sencillo. Comprueba formatos de fecha, decimales y redondeos. Un céntimo de diferencia repetido puede generar una conciliación interminable.
Guarda una exportación completa del sistema anterior en un formato utilizable y conserva acceso durante el periodo necesario. Una copia que solo puede abrir el proveedor desaparecido no es un plan de conservación. Documenta quién puede restaurarla y cómo se comprueba su integridad.
Empieza con una factura ordinaria, pero no termines ahí. Prueba anticipo y factura final, rectificativa, anulación del registro cuando proceda, cliente extranjero, operación exenta, retención profesional, factura simplificada si la actividad la usa y cobro en otra fecha. Si tienes varias actividades, ejecuta al menos un caso de cada una.
Las facturas expedidas por un SIF incluido deben incorporar el código QR tributario en los términos reglamentarios. Fuente oficial. Es útil comprobar emisor, destinatario, fecha, serie, número, base, impuesto y descripción. En VERI*FACTU, verifica la respuesta de la AEAT y qué ocurre si hay rechazo. En modalidad no verificable, examina la conservación y los controles exigidos.
Fuerza una caída de conexión en pruebas. Anota dónde aparece el pendiente y quién lo resuelve. Simula también un error humano: un NIF mal escrito o un tipo equivocado. El usuario debe saber cuándo rectificar y cuándo anular un registro, sin borrar el rastro.
Imprime o abre el PDF en los dispositivos reales de los clientes. El QR debe ser legible y no quedar cortado por una plantilla antigua. Revisa accesibilidad y claridad, pero no confundas el aspecto con la conformidad técnica del sistema.
El miedo a no poder corregir es una causa frecuente de rechazo. La norma no prohíbe corregir: los datos registrados se corrigen mediante un registro posterior y los originales permanecen inalterados. Fuente oficial. La respuesta depende de si el error está antes o después de expedir la factura y de su naturaleza. Configura ejemplos con tu asesor y conviértelos en una guía corta.
No borres y vuelvas a numerar para que “cuadre”. Si una factura ya fue expedida, conserva el original y aplica el mecanismo procedente. Distingue una factura rectificativa de la anulación de un registro generado por error. El programa debería guiar, pero la decisión fiscal sigue necesitando criterios.
Para devoluciones o descuentos posteriores, documenta el vínculo con la operación original. Si el negocio usa anticipos, evita duplicar ingresos al emitir la factura final. Para profesionales con retención, comprueba que la rectificación ajusta la retención correctamente y que la contabilidad recibe el mismo resultado.
Revisa con la asesoría el intercambio. Enviar solo el PDF puede no bastar para conciliar registros. Define un fichero o integración estable y una periodicidad. La asesoría debe recibir también información de rechazos o correcciones que alteren el cierre.
La declaración responsable debe estar accesible e identificar el sistema, sus componentes y la versión. Fuente oficial. El modelo oficial de certificación descansa en esa declaración del productor, no en una homologación individual general emitida por la AEAT. Fuente oficial.
Pregunta qué incluye el precio: actualizaciones legales, certificado, almacenamiento, recuperación, soporte ante rechazo, número de usuarios y exportación al terminar. Los planes muy baratos pueden cobrar aparte funciones indispensables. Compara el coste anual completo y la facilidad de salir.
Exige una demostración con tus casos, no un vídeo genérico. Guarda los resultados y la versión. Si el proveedor cambia componentes, vuelve a comprobar la declaración. Una ampliación externa puede necesitar su propia declaración responsable.
Aclara la titularidad de datos y credenciales. Tú sigues siendo responsable de tu facturación aunque la aplicación esté en la nube. Necesitas poder descargar facturas, registros y evidencias sin depender de una cuenta que solo controle un intermediario.
En 2026 puedes cerrar el ámbito, inventario y modalidad. Después selecciona proveedor o confirma la adaptación del actual. Reserva un periodo para configurar y probar. La formación puede ser breve si trabajas solo, pero debe incluir correcciones, caídas y revisión de pendientes.
No programes el cambio la víspera del 1 de julio de 2027. Una puesta en marcha anticipada permite descubrir problemas en un mes normal. Si empiezas a remitir en modalidad VERI*FACTU una vez que resulte obligatoria la adaptación, debes mantenerla al menos hasta acabar el año natural. Fuente oficial.
Coordina el cambio con el trimestre fiscal. Evita, si puedes, la semana de cierre. Informa a la asesoría de la fecha de corte y entrega ejemplos antes. Si la facturación depende de una tienda online o plataforma, confirma plazos de actualización de esa integración.
Deja margen para que el proveedor corrija. Una prueba fallida en mayo se puede resolver; el mismo fallo el 30 de junio obliga a improvisar. Mantén una lista corta de asuntos que impiden avanzar y no declares el proyecto terminado hasta cerrar los que afectan a expedición y conservación.
Cada día de facturación revisa pendientes y rechazos si usas VERI*FACTU. Cada semana o mes, según volumen, concilia numeración, registros y contabilidad. Investiga huecos y duplicados. Un informe automático ayuda, pero alguien debe leerlo.
Vale la pena guardar la declaración responsable, contrato, acta de pruebas, manual y cambios de versión. Añade una nota con las decisiones sobre series y actividades. No necesitas un archivo enorme; sí uno que permita reconstruir qué sistema usabas y cómo lo verificaste.
Actualiza el procedimiento cuando cambie tu actividad. Abrir una tienda online, contratar a alguien para gestionar alquileres o entrar en SII puede alterar el perímetro. La revisión no termina el día de la implantación.
Vigila las fuentes oficiales. El calendario ya cambió en 2025. Comprueba el texto consolidado y la sede de la AEAT antes de cada hito importante, especialmente si una guía privada conserva fechas antiguas.
Puede ser práctico comparar presupuestos con una tabla que incluya alta, migración, cuota, usuarios, almacenamiento, certificados, soporte, actualizaciones y exportación. Un precio mensual aislado oculta los costes que aparecen al rectificar, conectar la asesoría o recuperar el histórico. Pide condiciones por escrito y comprueba si la tarifa cambia por número de facturas.
La posibilidad de salir importa tanto como la puesta en marcha. Pregunta qué formatos puedes descargar, durante cuánto tiempo, si incluyen registros y respuestas, y cómo se accede tras cancelar. Haz una exportación de prueba antes de depender del programa. Si solo recibes PDFs, quizá falten datos necesarios para conciliación o migración.
No entregues el certificado digital sin controlar permisos y custodia. Si el proveedor usa representación o colaboración social, documenta el mecanismo. Revoca accesos cuando termine la relación. La comodidad no justifica credenciales compartidas por correo.
Reserva diez minutos al final de cada jornada de facturación para revisar alertas. Anota dudas reales y agrupa las relacionadas antes de llamar al soporte. El primer mes sirve para ajustar conceptos, clientes y hábitos; no para alterar facturas ya expedidas hasta que visualmente parezcan correctas.
Compara una muestra semanal con la contabilidad de la asesoría. Verifica total, IVA, retención, cobro y estado del registro. Si existe diferencia, identifica el punto exacto. Corregir una regla evita repetir el error; cuadrar el asiento a mano lo esconde.
Resulta sensato revisar también copias y exportaciones. Descarga una y abre los ficheros. Conserva la versión de la declaración responsable. Al terminar el mes, actualiza tu procedimiento con los problemas que de verdad aparecieron y elimina instrucciones que resultaron confusas.
Una baja de actividad o un periodo sin ingresos no permite borrar el sistema ni su histórico. Conserva documentos y acceso. Si más adelante reanudas, comprueba que la versión sigue adaptada y que la serie continúa según el criterio aprobado.
Antes de cambiar de régimen, territorio o forma jurídica, consulta el impacto. Crear una sociedad cambia la fecha y el obligado; entrar en SII cambia el perímetro. No traslades automáticamente la cuenta del autónomo a la nueva entidad.
Los contribuyentes del IRPF que desarrollan actividades económicas están en el ámbito del RRSIF cuando utilizan sistemas informáticos de facturación. Fuente oficial.
Los autónomos incluidos deben tener operativos sus sistemas adaptados antes del 1 de julio de 2027. Fuente oficial.
El sistema debe generar el registro de alta de forma simultánea o inmediatamente anterior a expedir cada factura. Fuente oficial.
El artículo 7 permite utilizar un sistema ajustado al reglamento o la aplicación que desarrolle la Administración tributaria. Fuente oficial.
El RRSIF no se aplica a los contribuyentes que llevan sus libros registro de IVA mediante el SII del artículo 62.6 del Reglamento del IVA. Fuente oficial.
Lo que sigue es una forma práctica de ordenar el cambio. Cada profesional tendrá que ajustarla a su forma real de facturar.
Escribe una lista de todas las formas en que entregas documentos de venta. Marca cuáles son facturas y qué herramienta las produce. Confirma con tu asesor el ámbito, incluidas actividades secundarias, SII y territorio. Después pide al proveedor su declaración responsable y una prueba de tus casos menos habituales.
A menudo ayuda construir un calendario que termine con holgura antes del 1 de julio de 2027. Incluye copia del sistema anterior, configuración, pruebas, formación y comunicación con la asesoría. Decide quién mira los rechazos y quién puede actuar si tú no estás disponible.
La guía de VERI*FACTU y sistemas de facturación para pymes ofrece el contexto general. El servicio fiscal-contable de TaxFactory puede revisar el perímetro y traducirlo a un plan de implantación. Esta página contiene información general para España, revisada el 17 de julio de 2026; no sustituye asesoramiento sobre tu actividad, tus obligaciones de facturación ni la versión del software que utilices.